A veces, uno más uno pueden sumar mucho más que dos y el mundo de los negocios es un claro ejemplo de ello. En ocasiones, nos miramos tanto el ombligo que somos incapaces de fijarnos en el resto de compañías de nuestro sector o de otros ámbitos complementarios. Sin embargo, las sinergias empresariales son una de las mejores formas de crecer profesionalmente. Y es que, con el mismo esfuerzo, podemos obtener resultados mucho mayores.

El mejor ejemplo de alianzas estratégicas son las denominadas joint venture. Se trata de acuerdos comerciales en los que dos o más compañías deciden unirse para lanzar un nuevo producto o negocio, aunque conservando sus respectivas marcas. De este modo, se comparte el riesgo que supone ese nuevo objetivo común sin perder la independencia. Algunos casos muy conocidos son las alianzas entre Sony y Ericcson, Nokia y Siemens, McDonald’s y Coca Cola, Bosch y Finish o Ryanair y Hertz.

Pero estas asociaciones no son solo aptas para grandes empresas, sino todo lo contrario. Los pequeños negocios también pueden beneficiarse de un importante crecimiento si unen esfuerzos. Pensemos, por ejemplo, en las posibilidades que tendría la alianza entre una tienda de ropa y una zapatería o entre un restaurante y una pastelería. Esas uniones facilitarían las compras a los clientes y mejorarían el servicio final, por lo que el resultado sería un incremento de las ventas.

Tipos de sinergias empresariales

Existen numerosas razones para crear asociaciones empresariales y, dependiendo de ellas, podemos destacar principalmente tres tipos distintos de sinergias:

  • Sinergias empresariales de ventas. Se produce cuando dos o más compañías deciden compartir los canales de distribución, los departamentos de marketing y ventas e incluso los costes publicitarios.
  • Sinergias empresariales de producción. En este caso, los diferentes negocios comparten los recursos humanos, de maquinaria o de infraestructura necesarios para elaborar los productos. También pueden fabricar detalles complementarios para crear un artículo final conjunto.
  • Sinergias empresariales de inversión. Ocurre cuando varias compañías colaboran en la compra de bienes o servicios necesarios para el trabajo. Por ejemplo, cuando diversos periódicos aportan capital para comprar una rotativa y después comparten su uso. Más allá de la maquinaria, también hablamos de transporte, espacios de trabajo, mobiliario, etc.

Hoy en día, las posibilidades para formar alianzas comerciales han crecido de forma exponencial gracias a internet. Con el comercio electrónico tenemos la posibilidad de compartir esfuerzos, conocimientos o costes con cualquier otra empresa sin importar la distancia. Esas sinergias son otra muestra de que en el mundo empresarial el todo puede ser mucho más que la suma de sus partes.

¿Interesante? Comparte...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Post felizmente escrito por Nuria Molina

Periodista especializada en creación de contenidos.